martes, 4 de diciembre de 2007

Porque sólo tú

Ayer, como siempre, un placer hablar contigo. Cada palabra que surge de tu cálida garganta ayuda a la tranquilidad de las personas que tienen la suerte de escucharte. Quiero que sepas que personas como tú son las que hacen que uno esté animado cada día al levantarse, que tenga esa fuerza para afrontar la monotonía del "cada día" y la sonrisa al decir "buenos días" a la primera persona que te encuentres, sea o no realmente lo que piensas.
Durante los últimos dos meses, desde aquel día en el que os introdujimos en el mundo de "los margis", han pasado muchas cosas. Al principio me parecías una persona un poco rara porque, mientras Sara hacía por acercarse a nosotros, hablaba e intentaba... no sé, integrarse, tú simplemente la seguías. Nosotros éramos algo ajeno a ti.
Poco tiempo pasó hasta que aquella persona enigmática que estaba pegada a nosotros se convertía en una amiga. Seguías siendo enigmática, tenías un toque diferente, pero tú eras parte de nosotros y nosotros parte de ti.
Hemos pasado un mes al otro lado del Atlántico, donde lo único que conocíamos eran desconocidos y donde las relaciones se han hecho más fuertes de lo que se hubiesen hecho durante cualquier mes del año al lado de nuestras familias y amigos.
Al llegar aquí, he intentado mantener relación contigo, y ha sido una de las más gratas sorpresas que me he llevado en mucho tiempo. He descubierto en ti una persona en la que se puede confiar, una persona que siempre tiene una palabra amable para sus amigos, alguien que cualquiera debería morirse por conocer.
Me has ayudado mucho cuando yo he estado mal y espero estar ayudándote, por poco que sea, ahora, confío tener una amiga ahí para siempre. Creo que ya sabes que, cuando el camino te sea dificultoso y te cueste andar, aquí tienes un hombro en el que apoyarte. No quiero dedicarle a esto muchas más líneas, porque si no me quedaré sin cosas que decirte cuando te escriba algo de mi puño y letra y, teniendo en cuenta que una persona escribió lo que yo pienso ahora, pongo lo que él decía. Que sepas que eres una persona muy especial en mi vida, de esas que ahora mismo puedo contar con los dedos de una mano. ¡Te quiero muchísimo!

Si ayer tuviste un día gris: tranquila, yo haré canciones para ver si así consigo hacerte sonreir.
Si lo que quieres es huir: tranquila, yo haré canciones para ver si así consigo fuerzas pa' vivir.
No tengo más motivos para darte que este miedo que me da el no volver a verte nunca más.
Creo ver la lluvia caer en mi ventana, te veo... pero no está lloviendo, no es más que el reflejo de mi pensamiento.
Hoy te echo de menos.
Yo sólo quiero hacerte saber, amiga, estés donde estés, que si te falta el aliento yo te lo daré.
Y si te sientes sola: háblame, que te estaré escuchando aunque no te pueda ver.
De tantas cosas que perdí diría que sólo guardo lo que fue mágico tiempo que nació un abril.
Miradas tristes sobre mí se anidan y se hacen parte de mi piel, y ahora siempre llueve porque estoy sin ti.
No tengo más motivos para darte que esta fría soledad... necesito darte tantas cosas más.
Creo ver la lluvia caer en mi ventana, te veo... pero no está lloviendo, no es más que el reflejo de mi pensamiento.
Hoy te echo de menos.
Yo sólo quiero hacerte saber, amiga, estés donde estés, que si te falta el aliento yo te lo daré.
Y si te sientes sola háblame, que te estaré escuchando aunque no te pueda ver.

Ya tendré tiempo para hablarte con más calma y escribir en más de cinco minutos. Como tú sueles decir:
"Que se te dé bien."